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martes, 29 de agosto de 2017

Nuestra operación pañal nada idílica parte 2

Ya os comentaba en la primera parte de este post (puedes leerlo aquí) que no fue nada fácil que mi hija pillase el tema del orinal.

Pues tardé un mes entero a mayores en que empezase a pedir la caca y a hacerla donde debía.

Empecé vigilándola (ella no tenía una hora en concreto) y cuando veía que se escondía o que empezaba a "empujar" la cogía corriendo y la sentaba en el orinal de manera que fue entendiendo dónde se hacía y qué pasaba.




Y a veces con más aciertos y muchas más veces con más fallos fuimos tirando. 

Al pasar ese mes comenzó al fin a avisar de que tenía ganas y a día de hoy ya entiende que "le duele la barriga" cuando tiene ganas de ir al baño... Qué asociaciones tienen a veces...

Y una vez cada par de semanas tenemos un retroceso en las cacas de un día o dos pero luego es de nuevo un paso hacia adelante.

Hemos tardado alrededor de dos meses y medio en tener el tema finiquitado y controlado (sin contar el pañal nocturno que ya es otro tema) y me doy por satisfecha.

Lo único a día de hoy que puedo recomendar a los que vayáis a vivirlo es que os arméis de paciencia.




Que sí que hay niños que en dos días lo controlan pero no es lo normal aunque son las experiencias que más nos llegan y que hacen que pensemos que esto es coser y cantar.

Que si eres de los que viven algo similar a nuestra operación pañal te vayas de casa a airearte, correr o gritar cuando en algún momento la situación te supere (si vives lo que yo, sucederá). 




Lo importante es que los peques no vivan un proceso traumático porque somos muchas veces nosotros los que les imponemos esta retirada del pañal sin que ellos estén preparados. Y es que aún encima queremos que lo hagan en dos días y sin ensuciar y que ya pidan ellos por voluntad propia al tercero, y esto no es así.

Así que si nos frustramos y nos cabreamos tened claro que ellos no tienen la culpa, que es un proceso y que lleva su tiempo. Que hay que tener constancia, animar mucho, premiar más y nunca enfadarse o reñirlos.

Y que si estáis leyendo esto, buscado información porque estáis pasando algo similar o vais a empezar con el tema sólo recordad:

"Sois unos padres maravillosos, estáis buscando la forma de hacerlo lo mejor posible y debéis armaros de paciencia y cariño. Vosotros podéis. Al final lo recordaréis entre risas aunque puede que el proceso os provoque más de una lágrima".





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Gracias por leer mi blog, este post y por comentar si te apetece. Si lo compartes harás que este post pueda ser leído por personas a las cuales les sirva de ayuda. Y que el tiempo que yo dedico a escribir merezca un poquito más la pena, si cabe.

lunes, 27 de febrero de 2017

¿Cuándo perdimos la educación?

Ayer fue domingo de Carnavales, con su correspondiente desfile en la ciudad de Ourense.

Ahí llegamos mi familia y yo tres cuartos de hora antes para coger posición. Un sitio bastante bueno, la verdad, cerquita del final y sin mucho mogollón al lado.


Así comenzaba el desfile. Gente bien colocada. Foto La Región

Mi hija iba en su silla de paseo porque ella así lo prefiere, está más cómoda y lo disfruta más tranquila con su espacio vital asegurado.

Una cinta de la policía determinaba la delimitación de las zonas, hasta aquí bien.

Comenzó el desfile y ya estábamos algo apretados pero disfrutando tan ricamente. 


Foto La Región

Cuando ya llevaríamos la mitad, la gente remolona que llegaba tarde comenzó a ponérsenos delante.


Ésto debe ser de lo más normal, ¿no?. Foto La región.

Eso, señores, me toca las narices. Aquí los servidores haciendo espera para tener buena ubicación, y llegan otros con el desfile mediado y se plantan los primeros.

Y ya no tanto por nosotros sino por los pequerrechos, que se ponen con sus santas narices esos personajes en primera posición sin ningún escrúpulo de no dejar ver ni a los que ya estaban detrás ni a los niños pequeños sentados en el suelo que estaban tan ricamente hasta hace un momento.

Foto La Región

Y ahí empieza el... por favor, ¿te mueves un poco que no dejas ver a los niños?.

Y bueno, vas zafando la situación hasta que miras un poco más a tu izquierda y ves que ya no tiene sitio el desfile para pasar porque esa gente ha ocupado hasta ese espacio.

La cinta policial hace más de una hora que dejó de existir, qué extraño.

Y todo dios a su bola. Esto es Sodoma y Gomorra. Llega una mujer con su pequeño, y se planta, literalmente entre la gente que está desfilando a la vez que llama a su pareja que se va haciendo sitio para llegar hasta ella, sí señor, eso sí que es primera línea. No podíamos dar crédito.

Y de pronto... ¿acabó el desfile?. Una marabunta de gente se agolpa delante nuestra, nosotros sabemos que faltan carrozas, pero ¿dónde están?. 

Ya la gente se ha apelotonado haciendo muralla y es imposible ver y las carrozas que no vienen.

Apuesto lo que sea a que fue la propia gente la que no les dejó pasar y tardaron un rato porque les tuvieron que hacer sitio.

Al final, decidimos irnos, no veíamos absolutamente nada, ni nosotros, ni nuestra peque y para estar de mal humor, pues me voy de cañas.


**Fotos recogidas de la Web de La Región (Periódico local de Ourense).



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lunes, 12 de diciembre de 2016

Cuando te conviertes en un lastre... Adiós, amigos.

Antes de tener a nuestra peque, teníamos vida fuera de casa.

Me explicaré mejor: salíamos a comer, a cenar, de fin de semana....

Teníamos hasta un grupito con el que hacíamos la mayoría de estas cosas. No quedábamos todos los días pero sí salíamos de vez en cuando.

Ya embarazada hacíamos cábalas de cómo nos llevaríamos a la peque a todos los lados. Fines de semana, restaurantes, !incluso verbenas!. Una cena fuera no debería ser impedimento con una bebé...

Esos castillos en el aire se derrumbaron al nacer ella. Ves a un ser tan pequeñito, tan vulnerable que lo que menos pretendes es alterar sus rutinas, esas que para ella son tan importantes y que a ti te salvan la vida.

Y así, poco a poco, te conviertes en un estorbo para tu anterior grupo de "fiestas".

Un fin de semana os vais de nuevo todos juntos aunque ya no es lo mismo porque nuestras prioridades son que la peque coma y duerma igual, mientras las suyas son irse a ver cosas bonitas de la zona. Y ahí se empieza a torcer el tema.

De pronto te enteras de que se han ido de fin de semana y ni siquiera han preguntado si os animabais a ir.




Luego escuchas que hay algunas veces cenas entre semana, pero claro, nosotros no vamos a ir con la peque tan tarde... 

En ese momento empiezas a procesar que te has convertido en un lastre.

Que definitivamente ya no cuentan contigo para nada, porque ya eres de otro club, del club de padres, que serán los únicos que te entiendan y se pongan en tu lugar.

Y empiezas a pensar en todas las cosas bonitas que has pasado con esas personas y en lo mucho que las quieres, pero también es doloroso procesar que no pueden ponerse en tu lugar o no te comprenden. Porque a ver, ¿quién en su sano juicio que no tiene hijos puede entender que llores la primera vez que tu pequeña se pone mala de verdad?. Vómitos, fiebres altas, llantos,... Ya sabréis de qué os hablo. 

Pero cuando al fin piensas con un poco de frialdad, te convences de que esa fase ha pasado. De que la vida esta llena de etapas y la que vivimos ahora mismo con nuestra pequeña terremoto no la cambiaríamos por nada. Aunque a veces nos sature, aunque a veces echemos de menos "hacer algo distinto". Aunque sin duda, les echemos de menos a ellos.




En este nuevo ciclo hemos probado el irnos de fin de semana con otros papás amigos. Todos intentamos ser hippies y no preocuparnos más de lo necesario, pero al final, lo más maravilloso del fin de semana es ver que los pequeños se lo pasan pipa, que se ríen sin parar y que no quieren que acabe el día.

Es este nuevo periodo con los amigos papás valoras que es hora de recogerse cuando hace frío para los niños, o cuando ya es tarde y deben dormir.

Que el café se toma si la cafetería tiene zona de niños. O no se toma si hay un parque cerca y hace sol y ellos pueden quemar energía.

Que se va de restaurante si ellos no serán una molestia allí y que las tardes de juegos son lo más.

Que al final al día, cuando los peques duermen, recuperas tu vida "sin hijos" en los que nosotros volvemos a ser los protagonistas indiscutibles y podemos disfrutar de una buena cena, sobremesa y risas. 

Aunque hay que acostarse pronto, que al día siguiente tendremos despertador asegurado.


Sé que quedan nuevas fases por llegar, y que también serán bonitas y distintas.




Gracias por leer mi blog, este post y por comentar si te apetece. Si lo compartes harás que este post pueda ser leído por personas que quizás estén pasando por lo mismo y a las cuales les sirva de ayuda. 






jueves, 10 de noviembre de 2016

Me da miedo el mundo en el que vivimos

Me da miedo el mundo en el que vivimos. El que también estamos creando.

Queremos hacer las cosas tan distintas a cómo las hacían nuestros padres que la estamos cagando, de media a media.

¿Nosotros salimos tan mal o tenemos un tan mal recuerdo de ello como para no querernos parecer en nada?.

Leo últimamente comentarios que me explican porqué tenemos monstruítos en vez de niños y es que yo siempre pensé que el problema estaba en los padres.

Veo que hay "Huelga de deberes". ¿Dónde está el intentar negociar con los profesores?. ¿Por qué los padres no se ponen de acuerdo entre ellos y hablan con los profes o incluso con dirección para llegar a un acuerdo?. No, mejor hacemos una huelga.

Y lo peor es que nos preocupamos de los deberes, y no  de los problemas de alcohol que se están viendo, de los embarazos adolescentes, del bullying al que se están viendo sometidos alumnos por sus compañeros, de los suicidios de otros tantos porque ya no pueden más.



Somos carne de cañón de la SuperNany. Si viniese a nuestras casas... Tendría tanto que arreglar...

Me da miedo, que pensemos que nuestros hijos son los buenos, que la culpa es del resto del mundo.

Me da miedo que no le demos a la cultura la importancia que tiene. Me asusta leer comentarios como que tienen que tener más responsabilidades y aprender menos ríos españoles. ¡Es que aprender ríos españoles están en esa parte de sus responsabilidades!.

Es que queremos ser tan Montessory, tan buenos, tan actuales, tan modernos y tan guays, que nos estamos perdiendo algo.

No es normal que los profesores de hoy en día tengan poca autoridad. No es normal que no quieran hablar con los padres de los alumnos porque les tienen aún más pánico que a los propios niños. 




Esto es lo que nosotros estamos haciendo. Lo que estamos creando. Niños carentes de respeto y mucho menos de responsabilidades.

Esta claro que no tenemos tiempo. Vamos corriendo a todas partes. Todos trabajamos y tenemos hijos. Y muchas veces ambas cosas no son compatibles. Y cuando llegamos a casa queremos tranquilidad, no nos apetece tener que reñir o discutir con nuestros hijos con los que hemos pasado los últimos 15 minutos de lo que va del día que está terminando así que, cedemos. 

Está claro que también estoy plurarizando y gracias a dios esto pasa en una minoría de casas, no en la mayoría. 

Pero también está claro que esa minoría está haciendo que las cosas cambien, a peor.

Yo soy de las que intento ver el vaso medio lleno y pienso que aún podemos cambiar las cosas. Que aún podemos mejorarlas. Y está claro que a nadie nos gusta que juzguen cómo "educamos a nuestros hijos", pero a veces, un poco de crítica externa nos ayuda a abrir los ojos. 

En mi caso es mi madre la que, como si de un cubo de agua fría por la cabeza se tratase, se encarga de decirme las cosas en las que no estoy educando bien a mi hija.

Ea, pues a asumirlo y seguro que si tuviese otro hijo, muchas cosas las haría de otra manera y, si pienso así es que en eso me he equivocado. 

No tiene nada de malo equivocarse, lo más bonito es darse cuenta y querer mejorar. Y aún todos podemos hacerlo. 

Y mejorar sólo beneficiará a nuestros hijos y a la sociedad que estamos creando. Aún estamos a tiempo. 

¡Hagásmolo!.